Con oferta récord en EE. UU., el reto de Colombia es fortalecer su infraestructura de importación
Este fue uno de los mensajes que dejó Adrián Calcáneo, de Dow Jones Energy, durante su participación en el 8° Congreso Internacional del GLP – Energía en crecimiento.
Bogotá, 10 de septiembre, 2026. Adrián Calcáneo, Vicepresidente de Energía y Materias Primas en Chemicals Market Analytics de Dow Jones Energy, ofreció un diagnóstico minucioso sobre el estado y las perspectivas del mercado internacional del gas licuado de petróleo (GLP), en conferencia “El mercado internacional del GLP”, que hizo parte de la agenda académica del 8° Congreso Internacional del GLP – Energía en crecimiento organizado por la Asociación Colombiana del GLP – GASNOVA en Bogotá.
Su exposición analizó la desconexión estructural entre la producción y el consumo del energético, la influencia decisiva de Estados Unidos en el abastecimiento regional y el reto operativo que enfrenta Colombia para integrarse de manera fluida a los estándares globales como importador neto.
Para comprender la dinámica del sector, Calcáneo remarcó que el GLP desafía las reglas convencionales de oferta y demanda aprendidas en la teoría económica clásica. Dado que propano y butano no se extraen como objetivo primario, sino como subproductos ineludibles del procesamiento de gas natural húmedo y de la refinación de crudo, la oferta global está determinada de antemano por incentivos ajenos al propio mercado del GLP.
En ese sentido, ninguna variación en el consumo final residencial, comercial o vehicular tiene el poder de estimular directamente una mayor producción. Sobre este principio estructural, el especialista señaló: “Tenemos que rompernos la idea de oferta y demanda que aprendimos en la universidad: aquí la demanda del GLP no tiene injerencia en la oferta. Para poder tener más producto tenemos que convencer a otros actores de producir más de su propio producto, ya sea que las refinerías refinen más o que se produzca más gas natural“.
En el panorama global, Norteamérica concentra casi la totalidad del crecimiento neto de la oferta disponible. Estados Unidos experimenta una producción sostenida vinculada al auge de sus cuencas gasíferas frente a una demanda doméstica que permanece plana, lo que obliga a colocar crecientes volúmenes de excedentes en ultramar. Esta condición consolida a la Costa del Golfo como el epicentro neurálgico del comercio marítimo, desde donde sale aproximadamente una de cada dos toneladas que se transan a nivel global.
Por su parte, la demanda internacional se reparte entre el consumo cautivo y estable de los sectores tradicionales y el apetito del complejo petroquímico asiático. Este último, responsable de un tercio del consumo mundial, actúa como la demanda marginal y flexible que calibra la tensión de los inventarios y establece los márgenes de precios en función de su rentabilidad industrial.
Este escenario de sobreoferta estructural en la cuenca atlántica disipa cualquier incertidumbre sobre la disponibilidad de producto para abastecer a Colombia. A pesar del declive en la producción nacional y de la necesidad de cubrir una porción cada vez más representativa del consumo interno con importaciones, la cercanía con el mercado estadounidense asegura un respaldo cuantitativo sin precedentes. Frente a las dudas recurrentes sobre la suficiencia energética del país, Calcáneo fue enfático al cuantificar la escala del abastecimiento: “Las exportaciones de Estados Unidos son suficientes para satisfacer la demanda colombiana cuantas veces sea necesario. Cuando me preguntan en Colombia si tenemos suficiente producto, la respuesta es sí; no hay de qué preocuparse porque hay muchísimo producto disponible en la región“.
En materia de precios, las proyecciones muestran una senda de estabilidad general gobernada por la abundante oferta de moléculas y la normalización de la flota de transporte marítimo, si bien persistirá una marcada estacionalidad dictada por los ciclos de consumo. La conclusión central para los actores de la cadena en Colombia es que la seguridad del suministro ya no depende de la abundancia física del combustible en los mercados internacionales, sino de la agilidad local para recibirlo, almacenarlo y distribuirlo eficientemente.
Calcáneo subrayó la necesidad de asimilar la nueva arquitectura del negocio: “Colombia y toda América Latina cada vez están más expuestas al mercado internacional. Hay que aceptar esa realidad para sacar ventaja: entre más pronto podamos construir infraestructura bajo la certeza de ser importadores netos atados a Mont Belvieu, más eficiente será la operación del sector“, puntualizó.
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