Redes de GLP: la fórmula social que transforma la Colombia rural y vence la pobreza energética

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Redes de GLP: la fórmula social que transforma la Colombia rural y vence la pobreza energética

La conferencia “Redes GLP: energía con propósito”, a cargo de Patricio Mura, gerente general del Grupo GasPaís (Colombia), hizo parte de la agenda académica del 8° Congreso Internacional del GLP – Energía en crecimiento, organizado por GASNOVA con el apoyo de World Liquid Gas Association, Asociación Iberoamericana del GLP y Dow Jones Energy.

Bogotá, 25 de septiembre, 2026. Durante su intervención en el 8° Congreso Internacional del GLP de GASNOVA, Patricio Mura, gerente general del Grupo GasPaís, planteó un cambio de paradigma para la matriz energética nacional. Con una trayectoria de décadas en el sector energético regional —hoy agrupado bajo el holding Lipiandes con presencia en Chile, Perú, Colombia y Ecuador—, Mura argumentó porqué el Gas Licuado del Petróleo (GLP) debe dejar de ser considerado un recurso secundario en la coyuntura actual del país: “El gas natural ya no abunda en Colombia y probablemente el GLP va a tener que cambiar su rol, ya no ser el bombero que vino a apagar el incendio del gas natural, sino tener un protagonismo más importante dentro de esta matriz energética”.

El diagnóstico de la realidad nacional revela contrastes profundos. Si bien Colombia cuenta con más de 12 millones de hogares conectados a gas natural y una tasa de pobreza energética cercana al 10% —notablemente inferior a la de otros países andinos como Perú, donde roza el 30%—, todavía persisten 1,7 millones de familias que cocinan con leña o residuos contaminantes. La gravedad del problema radica en su distribución geográfica: el 95% de estos hogares vulnerables habita en la ruralidad dispersa, lejos de los grandes centros urbanos, lo que invisibiliza las severas secuelas respiratorias en mujeres y niños, así como la deforestación y la pérdida de biodiversidad asociadas al corte de leña.

Frente a este desafío estructural, la distribución de GLP por redes (tuberías) ha demostrado ser una herramienta de transformación comunitaria contundente y eficiente frente a las limitaciones de infraestructura para tender gasoductos en zonas aisladas. Colombia pasó de registrar apenas 60.000 hogares conectados a redes de GLP en 2015 a cerrar el último año con más de 372.000 familias atendidas. En palabras de Mura, este salto exponencial refleja una gestión con sentido humano: “Uno le puede llamar a estos usuarios clientes; nosotros le llamamos familias que dejaron la pobreza energética atrás gracias a una alianza público-privada”. De ese total de beneficiarios en redes, el 95% pertenece a los estratos 1 y 2, y un 75% dependía exclusivamente de la leña antes de acceder a la red.

El caso del municipio de Ataco, en el departamento del Tolima, ilustra la magnitud y viabilidad de este modelo en la geografía colombiana. A través del despliegue de 41 kilómetros de red, una estación de almacenamiento y un esquema logístico abastecido cada 12 días desde la planta de Neiva con camiones cisterna, se conectó a 1.700 hogares de estratos 1 y 2, erradicando el uso de leña en el 85% de los usuarios. Esta infraestructura descentralizada brinda 12 días de autonomía continua ante eventuales cierres viales y democratiza el servicio público, permitiendo que una familia campesina cuente con medidor, factura y estándares de suministro idénticos a los de cualquier capital del país.

Hacer viable esta inclusión en los territorios más apartados requiere indispensablemente de la articulación entre el sector privado y las instituciones públicas. La experiencia de Ataco y de proyectos similares responde a la concurrencia de aportes de la Gobernación del Tolima y de empresas como Hocol a través de su programa Gas Social, recursos que subsidian la construcción de las redes internas para que las familias de menores ingresos no asuman ese costo de entrada. A esto se suma el subsidio estatal de hasta el 50% en la tarifa del consumo, garantizando que el salto hacia una energía limpia sea financieramente sostenible en el tiempo para comunidades que no podrían asumir la inversión por cuenta propia.

Dentro de este ecosistema, las filiales del Grupo GasPaís especializadas en redes, Surgas y Rednova, operan en 14 departamentos y 72 municipios, sumando más de 104.000 usuarios conectados que equivalen a un tercio del mercado nacional. Más allá del suministro del combustible, el directivo subrayó el impacto socioeconómico directo que genera la operación en regiones golpeadas por la informalidad laboral. En localidades como Planadas, Tolima, donde la tasa de informalidad alcanza el 89%, los operarios locales encargados del monitoreo preventivo, la seguridad de tanques y la atención de redes representan uno de los pocos motores de empleo formal y digno por fuera de la administración municipal.

La consolidación de las redes de GLP ratifica la versatilidad de un energético excepcional que combina capacidad de almacenamiento, seguridad y continuidad en zonas de difícil acceso donde la red eléctrica o el gasoducto convencional no llegan.

Como concluyó el líder empresarial ante el auditorio del 8° Congreso GASNOVA, superar la pobreza energética demanda acelerar este modelo colaborativo para dignificar la vida en el campo colombiano, demostrando que detrás de cada tanque, medidor y tubería enterrada existe una verdadera energía con propósito orientada a mejorar la salud, el ambiente y el bienestar de las comunidades rurales.

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