Claves para optimizar el uso del GLP en cilindros y a granel
A propósito del ‘Día Mundial del Ahorro de Energía’, hito que se conmemora cada 21 de octubre para concientizar a la humanidad sobre la importancia de utilizar adecuadamente los recursos energético, compartimos estas recomendaciones para el uso óptimo del GLP en cilindros y a granel.

Bogotá, 21 de octubre, 2026. Cada 21 de octubre, el Día Mundial del Ahorro de Energía nos invita a reflexionar qué tan bien aprovechamos los recursos energéticos que mueven al país. En el caso del Gas Licuado del Petróleo (GLP), hablamos de uno de los combustibles con mayor poder calorífico del mercado, un aliado limpio y versátil que llega a más de 12 millones de colombianos tanto en cilindros como a través de tanques estacionarios y redes de distribución.
Para aprovechar de la mejor manera este combustible de alto rendimiento se debe utilizar de forma inteligente y eficiente de acuerdo con nuestras necesidades, al operar los equipos y gasodomésticos todos los días, desde la estufa de una vivienda rural o urbana hasta la caldera de una gran planta industrial.
Sector residencial
En los hogares colombianos, el primer termómetro de eficiencia está a simple vista y se lee en el color del fuego. Una llama azul, firme y silenciosa es la señal inequívoca de que el gas se está quemando por completo y entregando todo su calor útil, mientras que los tonos amarillos o anaranjados advierten sobre quemadores obstruidos que desperdician combustible y ennegrecen las ollas. A esa revisión básica se suman gestos cotidianos que transforman el rendimiento de cualquier cilindro o red domiciliaria: ajustar la potencia para que el fuego jamás sobresalga de la base del recipiente, cocinar con las ollas tapadas para retener hasta una cuarta parte de la energía y recordar que, una vez el agua rompe el hervor, mantener la perilla al máximo solo acelera la evaporación sin cocinar más rápido los alimentos.
Esa misma lógica de aprovechamiento térmico cobra aún más valor cuando incorporamos la olla a presión en la preparación de granos y carnes, una costumbre muy nuestra que recorta entre el 50% y el 70% por ciento el consumo de GLP al elevar la temperatura interna en mucho menos tiempo.
Algo similar ocurre con el calentamiento de agua en las viviendas que cuentan con calentadores de paso a GLP, donde el secreto consiste en graduar el equipo a una temperatura confortable desde el inicio para evitar la costumbre de mezclar el chorro caliente con agua fría en la ducha, una práctica que en el fondo obliga a quemar gas de más para luego enfriarlo.
Sector comercial
Cuando pasamos de la cocina familiar a las barras de los restaurantes, los hornos de las panaderías, las lavanderías o las calderas de los hoteles que se abastecen con GLP a granel, el cuidado de los detalles operativos se traduce directamente en competitividad. En las cocinas comerciales, apagar los pilotos y quemadores durante los tiempos muertos entre servicios evita un desperdicio silencioso que al final del mes puede representar cerca del 15% del consumo total. De igual manera, revisar que los empaques de las puertas de los hornos sellen herméticamente y programar los equipos de lavandería o panificación a carga completa son decisiones sencillas que impiden que el calor se escape sin haber cumplido su tarea.
En este mismo segmento comercial y turístico, una de las apuestas más inteligentes que viene ganando terreno en el país es la hibridación del GLP a granel con sistemas solares térmicos, especialmente para la climatización de piscinas y el suministro de agua caliente en hoteles y clubes. Durante las horas de sol, los colectores aportan la base de temperatura y, cuando cae la tarde o el cielo se nubla, el GLP entra en escena de forma instantánea y modulada para sostener el confort sin interrupciones, logrando ahorros de combustible que llegan hasta el setenta por ciento.
Sector industrial
Por su parte, en el corazón de la industria y la agroindustria nacional, donde los tanques estacionarios de GLP respaldan procesos continuos de alimentos, cerámica, metalmecánica o calefacción de galpones avícolas, la optimización exige rigor técnico. Calibrar periódicamente la relación entre aire y combustible mediante analizadores de gases en chimenea, aislar térmicamente las tuberías de vapor y recuperar el calor residual para precalentar el agua de las calderas permite recortar hasta en un 25% los costos operativos. Además, en plantas de alta demanda ubicadas en zonas frías como el altiplano cundiboyacense o las montañas de Antioquia, el uso de vaporizadores garantiza una presión constante y permite aprovechar hasta la última gota del tanque estacionario sin dejar remanentes líquidos.
Por supuesto, ninguna medida de ahorro está completa si no parte de la formalidad y la seguridad en el suministro. Adquirir cilindros exclusivamente a través de empresas distribuidoras autorizadas, que representan la gran mayoría del mercado formal del país y responden por el mantenimiento de las válvulas, así como programar revisiones técnicas preventivas en las instalaciones de granel y redes, evita microfugas imperceptibles que drenan tanto el bolsillo como la energía.
Desde GASNOVA, gremio que reúne a las compañías que lideran el 78% del mercado de cilindros y el 42% del GLP por redes en Colombia, la invitación en esta jornada mundial es a asumir la eficiencia energética como un hábito permanente que cuida la economía de las familias, impulsa la productividad empresarial y respalda la transición energética del país.
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