Geopolítica global y GLP: entre la autonomía, volatilidad de precios y reto del suministro
Durante el 8° Congreso Internacional del GLP – GASNOVA, expertos internacionales analizaron el impacto de las tensiones en Oriente Medio, la dinámica del mercado de exportación de EE. UU., los riesgos de destrucción de demanda y la necesidad de inventarios estratégicos regionales.
Bogotá, 3 de septiembre de 2026. En el marco de la agenda académica del 8° Congreso Internacional del GLP organizado por GASNOVA, se llevó a cabo el panel “La geopolítica energética mundial y el sector del GLP”. La sesión contó con la moderación de Luis Pacheco, académico no residente del Baker Institute de Rice University (Houston), y las intervenciones de dos referentes globales del sector: James Rockall, CEO y Director General de la World Liquid Gas Association (WLGA, Francia), y Darryl Rogers, Global Head of NGLs en S&P Global Energy (EE. UU.).
El debate giró en torno a la confluencia de choques geopolíticos, el rol de los inventarios estratégicos, la resiliencia inherente de las cadenas de suministro de gas licuado y las advertencias puntuales para la seguridad energética de América Latina y Colombia.
Un quiebre estructural: la autonomía estratégica frente a la incertidumbre
Al abrir el panel, Luis Pacheco planteó cómo la industria enfrenta crisis recurrentes de seguridad de suministro que suelen tomar a los mercados desprevenidos. Al respecto, James Rockall afirmó que el escenario actual no representa una simple continuación cíclica del pasado, sino un cambio estructural profundo:
“Hemos experimentado guerras, cambios arancelarios y guerras comerciales a lo largo de la historia, pero nunca habíamos tenido la confluencia de todos estos factores ocurriendo al mismo tiempo. Estamos en un mundo fundamentalmente diferente”, sostuvo Rockall.
El CEO de la WLGA subrayó que el concepto de «autonomía estratégica» está cobrando fuerza porque los países ya no pueden depender ciegamente de alianzas o acuerdos del pasado. No obstante, destacó que el GLP posee una ventaja estructural: al tratarse de un mercado líquido, transportable y almacenable a lo largo de toda la cadena (desde la producción hasta el usuario final), ofrece una resiliencia superior a la de otros energéticos.
Precios y cuellos de botella: el comportamiento de Mont Belvieu y el factor Asia
Frente a las preguntas de Pacheco sobre la volatilidad de precios y las fluctuaciones registradas desde los picos de mayo en marcadores de referencia como Mont Belvieu, Darryl Rogers explicó la mecánica de absorción de choques que exhibe el mercado de líquidos del gas natural (NGLs): “Ante la incertidumbre, la primera reacción del mercado siempre es la peor; los precios se disparan de inmediato y solo se estabilizan a medida que la incertidumbre se disipa o se redirigen los flujos”, explicó Rogers.
Rogers precisó que, tras tocar techos elevados, el crudo y los productos han tendido a fluctuar en rangos de estabilidad temporal (alrededor de los 80 a 90/100 dólares en crudo), mientras que en el mercado de exportación de EE. UU. los premios en terminales llegaron a dispararse sobre los 100 dólares por restricciones de capacidad. Sin embargo, la entrada de nueva infraestructura portuaria en EE. UU. y el rebalanceo de la demanda en Asia —medida a través de índices como el Far East Index— han permitido recomponer volúmenes. Rogers también señaló cómo países altamente deficitarios, como la India, recurrieron a la optimización de refinerías locales e incluso sustitución en el hogar (como estufas de inducción) para mitigar pérdidas transitorias en la importación.
Riesgo de suministro en Oriente Medio y destrucción de demanda
Consultado sobre las disrupciones en Oriente Medio y la vulnerabilidad de pasos críticos como el Estrecho de Ormuz, James Rockall advirtió que los planificadores y gobiernos deben asumir que los conflictos e interrupciones logísticas pueden prolongarse de manera indefinida:
- Lecciones desde la India: Rockall relató que, días antes del estallido del conflicto, los grandes compradores indios desestimaban un cierre logístico; pocos días después debieron salir al mercado spot global a capturar cargamentos de Argelia, Argentina y EE. UU. pagando altos premios.
- Impacto heterogéneo: Si bien una eventual salida de flujos (de hasta el 30% del volumen que transita por cuellos de botella estratégicos) generará destrucción de demanda, esta se concentrará principalmente en sectores petroquímicos e industriales elásticos.
- Dimensión social y política: Por el contrario, los gobiernos blindarán el consumo residencial de cocción por su impacto social crítico. Sin embargo, Rockall alertó sobre la brecha geopolítica: naciones con menor peso de negociación o economías más vulnerables (como varios países de África) sufrirán el impacto con mayor severidad que potencias con capacidad de compra o subsidio como India.
En esa misma línea, Rogers proyectó que las presiones de precios podrían extenderse y que la reapertura plena de flujos o normalización logística podría demorarse hacia inicios de 2027, lo que exigirá una rigurosa gestión comercial ante márgenes estrechos.
¿El GLP como arma geopolítica? La perspectiva de EE. UU.
Pacheco consultó si el rol preponderante de Estados Unidos como el mayor suplidor global de GLP podría convertirlo en una herramienta o «arma» de presión geopolítica sobre la región.
Darryl Rogers descartó este escenario, señalando que la estructura descentralizada del mercado estadounidense y el funcionamiento de la oferta incremental mitigan esa posibilidad:
“Los mercados funcionan. Estados Unidos realmente no puede usar las exportaciones de GLP como un arma; no está en la naturaleza ni en la mentalidad de su estructura exportadora. Además, existen fuentes de suministro incremental en Nigeria, Canadá y el resto de Norteamérica”, indicó Rogers, señalando que el GLP representa un flujo de ingresos enfocado en garantizar confiabilidad más que en palancas fiscales coercitivas.
Por su parte, James Rockall matizó la discusión: consideró que más que un «arma», el dominio de mercado representa un «apalancamiento» (leverage) natural de cualquier Estado. Para el directivo, la cercanía geográfica de Colombia con el Golfo de México y la afinidad técnica por el propano representan una clara ventaja logística, pero advirtió: “La dependencia total de EE. UU. no puede ser tu estrategia de resiliencia. Un huracán severo que cierre las terminales de exportación del Golfo de EE. UU. puede cortar el suministro. Hay que mirar fuentes alternativas y cooperar regionalmente”.
En este punto, Rockall reveló que en discusiones con la Agencia Internacional de la Energía (AIE) en París se ha planteado la viabilidad de reservas e inventarios estratégicos compartidos a nivel subregional, recomendando a América Latina explorar esquemas multilaterales de almacenamiento. Rogers complementó recordando que esquemas de inventarios mandatorios ya son norma madura en países como Japón o India para mitigar disrupciones.
Transición energética: balance entre seguridad y descarbonización
Al ser consultados sobre si las tensiones geopolíticas aceleran o frenan la sustitución de fósiles por renovables, ambos panelistas coincidieron en que el debate ha abandonado posturas dogmáticas para anclarse en la seguridad energética:
- Darryl Rogers describió el momento como un movimiento pendular: tras años de empuje estrictamente verde, el mercado ha revalorizado el peso de los hidrocarburos para la confiabilidad del sistema. Subrayó que el GLP destaca como una solución inmediata por ser un combustible de combustión limpia que apoya la descarbonización sin sacrificar estabilidad.
- James Rockall diferenció las realidades geográficas: mientras EE. UU. goza de autosuficiencia fósil, Europa importa cerca del 70% de sus hidrocarburos, por lo que su apuesta por las renovables ya no responde solo a objetivos climáticos, sino a supervivencia y autonomía estratégica. Para Rockall, la tarea del sector del GLP es demostrar competitividad y confiabilidad en este nuevo mosaico energético.
Perspectivas para América Latina y Colombia
Hacia el cierre, Pacheco interrogó sobre la posibilidad de que emerjan nuevos polos de oferta en la región (desde el Río Grande hasta la Patagonia) en los próximos 5 a 10 años.
Rogers destacó el potencial de formaciones no convencionales como Vaca Muerta en Argentina, considerándola un polo clave en el cono sur. Por su parte, Rockall mencionó las expectativas puestas en los desarrollos costa afuera (offshore) en Colombia, aunque advirtió que estos proyectos toman tiempo y no resolverán el balance en el corto plazo, reafirmando que el GLP importado continuará desempeñando un rol indispensable como respaldo.
Finalmente, Darryl Rogers concluyó recordando que las proyecciones de S&P Global confirman que la producción de NGLs en EE. UU. continuará expandiéndose año a año, garantizando disponibilidad física, aunque reiteró que la regla de oro para importadores como Colombia debe ser la diversificación de fuentes y la gestión anticipada del riesgo logístico.



