Este webinar fue organizado por la Asociación Mundial del GLP (WLPGA) y la Asociación Colombiana del GLP - GASNOVA, con la participación de conferencistas internacionales de gran trayectoria en el sector del GLP.
En la conferencia web “BioGLP, energía renovable” se explicó qué es el bioGLP y cómo se produce, qué ventajas ofrece al utilizarse, por qué se promueve mundialmente su uso, en qué países ha mostrado mayor crecimiento, qué incentivos gubernamentales se han implementado para impulsar el uso del bioGLP y la experiencia de crecimiento del bioGLP en California y en Europa.
El evento académico contó con la participación de cuatro conferencistas de gran trayectoria internacional en el sector del Gas Licuado del Petróleo (GLP): Eric Johnson (Managing Director, Atlantic Consulting, Suiza), Nikos Xydas (Technical Director, Asociación Mundial del GLP, Francia), Joy Alafia (President and CEO, Western Propane Gas Association, EE.UU.) y Ewa Abramiuk-Lete (General Manager, Liquid Gas Europe, Bélgica).
El potencial del BioGLP en la transición energética
El BioGLP, también conocido como biopropano o GLP renovable, es un combustible cuya estructura molecular es exactamente idéntica a la del GLP convencional. Esta equivalencia química lo clasifica como un combustible de reemplazo directo (drop-in fuel).
En términos prácticos, el BioGLP puede ser utilizado en las mismas proporciones e infraestructuras, motores, cilindros y sistemas de calefacción que el GLP convencional, sin requerir modificaciones técnicas ni inversiones en nuevos equipos.
Su diferenciador técnico principal es el origen de su materia prima, la cual se obtiene de fuentes renovables como aceites vegetales, grasas animales, biomasa y residuos, en lugar de la extracción de hidrocarburos subterráneos.
El valor fundamental del BioGLP es su menor intensidad de carbono. En comparación con el GLP convencional, el BioGLP disponible comercialmente en la actualidad reduce las emisiones de carbono en un rango del 50% al 80%. Para optimizar aún más este perfil de emisiones, la industria del GLP internacional está desarrollando mezclas de BioGLP con Éter Dimetílico Renovable (rDME), un gas líquido con propiedades de combustión similares a las del GLP que no emite hollín.
Cuando el rDME se sintetiza a partir de biogás capturado de desechos agrícolas, como la biomasa, evita la liberación de metano a la atmósfera, logrando una huella de carbono neutra o nula. La adición de rDME al BioGLP permite formular un producto final que puede ser neutro en carbono o incluso registrar emisiones negativas.
Actualmente, la única ruta de producción comercializada a gran escala en Europa y otras regiones es el proceso HVO (Aceite Vegetal Hidrotratado). En este esquema de refinación, el BioGLP no es el producto objetivo, sino un subproducto. Al hacer reaccionar materias primas lipídicas con hidrógeno, las biorrefinerías buscan obtener diésel renovable o combustible sostenible de aviación (SAF); el BioGLP se obtiene como un subproducto que representa aproximadamente el 6% del peso total del rendimiento de la planta.
A nivel económico, los costos de producción del BioGLP son superiores a los del GLP tradicional. Por lo tanto, su viabilidad en el mercado está estrictamente condicionada a la existencia de normativas gubernamentales e incentivos financieros. Herramientas legislativas como los estándares de combustibles bajos en carbono (por ejemplo, el programa LCFS en California) y las obligaciones de energía renovable otorgan créditos económicos a los productores por la reducción de la intensidad de carbono, permitiendo equilibrar los precios frente a las opciones fósiles.
Sin embargo, estos incentivos se han enfocado históricamente en el sector del transporte, lo que genera distorsiones en el mercado. En algunas regiones de Europa, para que un usuario residencial o comercial utilice BioGLP en aplicaciones térmicas (calefacción o cocción), debe pagar primas que llegan a triplicar el costo del GLP convencional, limitando la adopción fuera del mercado vehicular.
El BioGLP es una herramienta técnica viable para la descarbonización de procesos térmicos y de transporte, particularmente en zonas desconectadas de las redes eléctricas. Su capacidad para operar en infraestructuras instaladas garantiza una transición energética operativa ininterrumpida. Su consolidación requerirá inversiones enfocadas en escalar las múltiples vías de producción química para maximizar el volumen disponible, así como políticas energéticas equitativas que incentiven su uso en todas las aplicaciones y no únicamente en el sector del transporte.
Conferencistas

Eric Johnson (Suiza)

Nikos Xidas (Francia)

Joy Alafia (EE.UU.)




